El Aposento Alto de Beijing: Un lugar de bendición
En China el gobierno se alista para las olimpiadas del 2008 y entre los preparativos está creando una lista de lo que llama “Restaurantes Sabrosos†para recomendarlos a sus visitantes extranjeros.
Pero en Beijing hay un establecimiento que no sólo pretende formar parte de esa prestigiosa lista sino que desde hace varios años sirve algo más que comida.
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A unos kilómetros al este de la Plaza de Tiananmen está uno de los lugares más populares de Beijing. La gente aquà lo llama la Calle de los Bares. Su verdadero nombre es Sanlitun. Es un destino especial para los que frecuentan los bares de Beijing. Uno tras otro hay bares modernos, restaurantes y discotecas.
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A unos minutos de la Calle de los Bares, en la esquina de un callejón, hay otro establecimiento que no se parece a ninguno otro en toda la ciudad de Beijing.
Y como la Calle de los Bares, es muy popular entre la gente.
Bing Chui es dueño de “Aposento Altoâ€, un restaurante que ofrece comida, música y un mensaje algo inusual para un paÃs como la China comunista.
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Bing Chui asegura estar creando un hogar fuera del hogar. “Le digo a la gente que Dios les ama, que pueden acercarse a Dios.â€
El ambiente es un salón acogedor en el segundo piso de este edificio. Decenas de mesas, sillas, unos sofás y una cocina que emplea a algunos de los mejores chefs de la ciudad.
Bing inició el Aposento Alto hace tres años en parte como ministerio y en parte como restaurante. “Quise crear un espacio que Dios pudiera usarâ€.
Un lugar donde la gente puede compartir lo que tiene en su corazón, pueden animarse y crecer en un ambiente donde se mezclan el ministerio, la comida y la música.
Grace, una de tantos clientes contó que ha estado aquà tres veces. “Me encanta el lugar. Me encanta el ambiente tranquilo y relajanteâ€.
Y al parecer la comida también es buena. El Aposento Alto ha recibido varios elogios en los periódicos.
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Bing dice que la clave es crear un ambiente seguro tanto para cristianos como para no cristianos. “No quiero crear un lugar donde la gente se sienta incómoda, porque mucha gente no va a la iglesia, pero les encantara ir a un restauranteâ€.
La verdad es que Bing tiene que cuidarse en cuanto a los mensajes que comparte en este restaurante. Esta es la China comunista y hablar de religión puede ser un tema delicado.
“Eso me preocupa, entonces siempre le digo a la gente, no hagan nada ilegalâ€, asegura Chui.
El Aposento Alto es tan exitoso que la estación de televisión del Gobierno chino envió a un periodista para reportar acerca del la popularidad del restaurante.
Bing Chui dice que definitivamente Dios les muestra su gracia con esto.
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Los viernes en la noche en el Aposento Alto son de alabanza y adoración. Bing empieza a compartir historias inspiradoras como la de un extranjero que llegó a su casa un dÃa, buscando donde alojarse.
“Hay un versÃculo en la Biblia que dice que si uno hospeda a extranjeros, podrÃan ser ángeles. Dios quiere que alcancemos a los necesitadosâ€.
Para muchos de los huéspedes, es la primera vez que escuchan el mensaje del evangelio.
Kirk, uno de los comensales dijo: “Me encantaron las historias. Me impresionaron muchoâ€.
El ambiente Ãntimo permite una oportunidad para hablar de Cristo con los amigos. Jang, otro comensal asegura: “Este es mi lugar favorito. Me gusta sentarme aquà y hablar de Jesús con los cocineros, meseros y clientesâ€.
Bing dice que no hay dÃa cuando no impactan las necesidades fÃsicas y espirituales de sus clientes. A pesar de los ataques a los cristianos por parte del Gobierno, un creciente número de chinos proclama audazmente el mensaje de Cristo. .
Para Bing, el Salmo 36 verso 8, es la base del ministerio del Aposento Alto: “Disfrutan de la abundante comida de tu casa; Dios les da de beber de su rÃo de placerâ€.
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Bing Chui espera compartir su comida y su mensaje con muchos más visitantes durante las olimpiadas del 2008.
La ciudad de Beijing se prepara para recibir a unos 550 mil turistas durante los juegos.
El gobierno de China intenta proyectar una buena imagen al mundo para que los visitantes se lleven una impresión favorable. Y los cristianos chinos esperan que esto les permita tener un poco más de libertad. Una de las mayores muestras de apertura religiosa hasta el momento es la posibilidad de que se coloquen Biblias en las habitaciones de los hoteles de Beijing.
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